Grupo de Interés LGBTI – No dejar a nadie atrás. Asegurar la inclusión de las personas LGTBI en los esfuerzos para responder al COVID-19

Los firmes compromisos que contiene la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible están siendo puestos a prueba por la pandemia de COVID-19. Muchas desigualdades y vulnerabilidades cuyo impacto global en las personas LGTBI viene de larga data están siendo magnificadas por esta crisis. Los gobiernos deben tomar acciones que apunten específicamente a incluir a las personas LGTBI en las respuestas políticas para asegurar que nadie quede atrás. Esta es una oportunidad para retomar la dirección correcta y abandonar la “normalidad” para beneficiar a las personas más marginalizadas y postergadas.

Este mes de julio en el Foro Político de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible, los Estados Miembros de Naciones Unidas van a concentrarse enteramente en la manera de acelerar acciones para concretar la “década de acción y resultados” para los Objetivos del Desarrollo Sostenible. Los ODS fueron adoptadas en 2015 para desarrollar las Metas del Milenio y conseguir un crecimiento transformativo en las dimensiones económica, social y ambiental del desarrollo. En los ODS están incluidos objetivos tales como las leyes antidiscriminatorias, la reducción de todas las formas de violencia, y el terminar con el SIDA para el 2030. Esto último incluye avanzar en la recolección de datos sobre VIH para producir mejores mediciones de infecciones por sexo, edad, y población clave, incluyendo a los hombres gay y a otros hombres que tienen sexo con hombres, las personas que usan drogas y las personas trans.

La falta de voluntad política ha causado que el mundo se desvíe mucho de esos objetivos, incluso antes de la pandemia. Mientras que el 2019 asistió a la descriminalización de las relaciones consensuales entre personas del mismo sexo en Angola y Botswana, Kenya y Singapur mantuvieron la criminalización, y Gabón inició la criminalización de las relaciones sexuales consentidas entre personas del mismo sexo. Debido al carácter generalizado del estigma, la discriminación, la violencia y la exclusión de los sistemas de salud y económico, la incidencia del VIH no ha disminuido mayormente, e incluso está en aumento entre los hombres gay y las personas trans en muchas partes del mundo. Las poblaciones clave ahora representan el 54% de las nuevas infecciones de VIH.

El COVID-19 ha incrementado el estigma y la discriminación, puesto que algunos gobiernos han retomado el antiguo lugar común de culpar a las personas LGTBI y a otras poblaciones socialmente marginalizadas para justificar más exclusión y negligencia. Muchas de las leyes punitivas, patologizantes y discriminatorias que impiden a las personas LGTBI acceder a los beneficios de la Agenda 2030 también están causando adversidades más graves y dificultades desproporcionadas debido al COVID-19 entre las personas LGTBI.

Las personas LGTBI se encuentran en cada estamento de la sociedad, con identidades múltiples e interseccionales, las cuales pueden agravar la discriminación: minorías éticas y raciales, personas pobres, personas viviendo con discapacidades, migrantes, personas encarceladas, y otras personas sin acceso a vivienda estable, agua y servicios de saneamiento. Incluso antes de la pandemia, las personas LGTBI estaban afectadas de manera desproporcionada por fuerzas sociales y estructurales que producían disparidades sanitarias elevadas en casi todas las mediciones.

Hay evidencia de que las vulnerabilidades están siendo amplificadas para las personas LGTBI durante la crisis del COVID-19. En un nuevo informe de OutRight Action International las entrevistas con activistas LGTBI de todo el mundo muestran que la inseguridad en el acceso a la comida y el refugio están en aumento, el acceso a la salud está incluso más interrumpido y se ha elevado el riesgo de violencia familiar y doméstica.

En Hungría, un Estado de Emergencia ha sido utilizado para proponer y aprobar una ley que impide que las personas trans accedena al cambio legal de su género en los documentos de identidad. En Uganda, la policía hizo una redada en un refugio que alojaba personas LGTB y arrestó a 23, argumentando que estaban desobedeciendo órdenes de distanciamiento social. Algunos gobiernos, como los Estados Unidos, han usado la pandemia de COVID-19 como una excusa para definir al aborto como una necesidad de salud no esencial, y las cirugías de afirmación de género como procedimientos electivos.

La acción policial para hacer cumplir toques de queda y ordenes de permanecer en el domicilio han resultado en hostigamiento, abuso y, en algunos casos, muerte de personas LGTBI. Algunos países han puesto en práctica restricciones a los desplazamientos basadas en el sexo (tales como Perú, Colombia y Panamá), exponiendo a las personas no binarias y a las personas trans al hostigamiento, detención y tortura.

La discriminación y exclusión causa que muchas personas LGTBI dependan de economías informales para su supervivencia, incluyendo el trabajo sexual. Estas personas han sido particularmente impactadas por la pandemia, puesto que generalmente no pueden recibir apoyo por parte de los sistemas de protección social proporcionados por los gobiernos. Una encuesta preliminar rápida de más de 2700 hombres gay y otros hombres que tienen sexo con hombres en la aplicación de la red social Hornet, indica que el 40% de quienes respondieron anticipan una reducción en sus ingresos de más del 30% debido a la pandemia de COVID-19. El 19% de quienes respondieron informaron reducción de las porciones de comida o saltearse comidas para ahorrar en costos.

El COVID-19 también ha tenido un impacto tremendo en millones de personas refugiadas, incluyendo a personas LGTBI que procuran asilo y a refugiades, quienes están en un limbo puesto que los gobiernos están cerrando sus fronteras. as preocupantes circunstancias de salud e higiene de los campamentos de refugiades y los centros de detención en muchos países sin servicios de salud adecuados dejan a las personas en un riesgo muy alto de sufrir graves consecuencias por COVID-19.

El mantra de “no dejar a nadie atrás” estaba destinado a guiar a los ODS. Sin embargo, la falta de inclusión explícita y el nombramiento de personas LGBTI, combinado con el estigma diseminado y generalizado, la discriminación, la patologización, la criminalización y la violencia, significa que los sistemas de bienestar social y protección continúan pasándonos por alto. Esto se está sintiendo en todo el mundo, ya que el desempleo causado por la crisis deja a las personas LGBTI, especialmente aquellas más marginadas por múltiples identidades, sin trabajo mientras intentan acceder a los servicios estatales.

En medio de las circunstancias descritas anteriormente, otra dimensión aterradora de la actual crisis COVID-19 es la incertidumbre generalizada con respecto al financiamiento y la sostenibilidad de las organizaciones LGBTI. Las prioridades de las finanicadoras se han desplazado a las respuestas de emergencia de COVID-19 y priorizan ampliamente a  grandes implementadores sobre grupos liderados por la comunidad. Como a las personas LGBTI se les siguen negando los servicios esenciales y se enfrentan a la discriminación durante este tiempo, la necesidad de confiar en organizaciones basadas y dirigidas por la comunidad, es crítica. La terrible perspectiva de pérdida de fondos para las organizaciones basadas y dirigidas por la comunidad como resultado de la crisis de COVID-19 es problemática, especialmente debido al rol que desempeñan para llegar a las personas LGBTI y otros grupos marginados y estigmatizados con los servicios que necesitan, y su papel clave en el monitoreo y la presentación de informes sobre cuestiones de derechos humanos.

La crisis de COVID-19 subraya la importancia de contar con sistemas de salud pública fuertes, sensibles a la comunidad y basados en los derechos que sean accesibles para todes. La crisis también refuerza la necesidad de acelerar los esfuerzos para lograr la cobertura universal de salud (CUS), un objetivo incluido en las metas de desarrollo sostenible. Para hacerlo, debemos garantizar la participación relevante de las comunidades LGBTI en la formulación de políticas, la prestación de servicios y la protección de los derechos. Los esfuerzos de la comunidad deben estar respaldados por datos confiables y validados por la comunidad desglosados por orientación sexual, identidad y expresión de género y características sexuales.

La pandemia de COVID-19 es una oportunidad para que los gobiernos evalúen urgentemente qué ha funcionado y qué no ha funcionado para las personas LGBTI más marginadas. Necesitamos que los gobiernos adopten políticas y medidas sólidas e inclusivas que consulten e involucren efectivamente a las comunidades, incluyendo:

  • Responsabilizar de modo consistente y decidida a quienes prestan servicios, hacen cumplir la ley y diseñan políticas públicas por la discriminación y las violaciones de los derechos humanos;
  • Financiar plenamente las iniciativas de monitoreo y reporte dirigidas por la comunidad para los derechos humanos LGBTI a nivel nacional, regional e internacional para colaborar con la responsabilidad pública y otras mejoras programáticas;
  • Incluir de manera relevante a las personas LGBTI en todos los procesos de toma de decisiones que les conciernen;
  • Amplificar las necesidades de las personas LGBTI en programas de protección social y asistencia social;
  • Financiar de modo total de las organizaciones comunitarias y a las lideradas por personas LGBTI para fortalecer los sistemas de salud pública poco capacitados y tributados en exceso;
  • Implementar intervenciones de salud de autocuidado en los sistemas de salud, como la recolección de muestras para infecciones de transmisión sexual y kits de autoevaluación del VIH; y
  • Concretar el trabajo hacia el logro de la cobertura universal de salud.

Solo si los Estados y otros grupos de interés abordan los singulares desafíos del estigma, la discriminación, la violencia y la criminalización que enfrentan las poblaciones LGBTI, dentro y fuera de la pandemia, la agenda de desarrollo 2030 será un objetivo alcanzable.

El Grupo de Interés LGBTI es una entidad formalmente reconocida dentro de la estructura de grupos principales y otras partes interesadas, compuesta por organizaciones y activistas de la sociedad civil globales, regionales y nacionales preocupades por la inclusión de las personas LGBTI y los problemas de SOGIESC en la agenda 2030.