Ghana, Botsuana y Namibia: la abstención como progreso

Las abstenciones de Botsuana, Namibia y Ghana deben verse menos negativas que la de Sudáfrica. Esto se debe a que ninguno de estos tres países tiene un marco de trabajo interno, constitucional o de políticas, que inequívocamente apoye a las cuestiones OSIG. Fue interesante advertir que a pesar de no contar con alguna estipulación constitucional específica sobre orientación sexual o identidad de género, estos tres países hicieron, todos, referencia a que el marco de trabajo de los derechos humanos universales prohíbe, constitucionalmente, la discriminación.

Botsuana dijo:

La Constitución de Botsuana no tolera la violencia hacia persona alguna, ni permite la discriminación contra persona alguna.

Namibia dijo:

El gobierno de Namibia se opone a cualquier violencia contra las personas por su orientación sexual e identidad de género. De manera reiterada hemos declarado que dichos actos están prohibidos y son castigables por nuestras leyes penales locales y no hay un solo caso reportado a las autoridades de presunta persecución a las personas LGBT en Namibia.

En el artículo 10 de la Constitución namibia se declara que:

Todas las personas serán iguales ante la ley y ninguna persona puede ser discriminada por su sexo, raza, color, etnia, origen, religión, credo, posición social o económica.

Ghana dijo:

En 2014, la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, durante su 55º Período ordinario de sesiones realizado en Luanda, Angola, aprobó una resolución Núm. 275 titulada, “Resolución sobre la protección contra la violencia y otras violaciones de derechos humanos contra las personas por su orientación sexual e identidad de género reales o atribuidas”.

Dicha resolución se aprobó en el contexto de lo que la Comisión determinó eran incidentes alarmantes de actos de violencia, discriminación y otras violaciones de derechos humanos que se siguen cometiendo en cualquier parte de África contra las personas por su orientación sexual o identidad de género real o atribuida. En esa resolución también se expresa honda preocupación por el hecho de que los organismos del orden público no investigan de manera diligente ni persiguen a los perpetradores de la violencia y otras violaciones de derechos humanos contra las personas por su orientación sexual e identidad de género real o atribuida. En ella se condenan los incidentes cada vez más comunes de violencia y otras violaciones de derechos humanos, entre ellas, asesinatos, violaciones sexuales, agresiones y otras formas de persecución de las personas por su orientación sexual e identidad de género real o atribuida.

Sr. presidente, ahora mismo nos reunimos con lo que sucedió en Orlando como telón de fondo. La Constitución de Ghana prohíbe la discriminación de cualquier tipo. Y, por tanto, la resolución de la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos va acorde con nuestra Constitución. Las leyes de Ghana no permitirán que se persiga o agreda a una persona cualquiera por su orientación sexual.

Así, los tres países hicieron referencia a un marco de trabajo nacional constitucional de derechos universales. Ghana fue un paso más allá al referirse también a la Resolución sobre orientación sexual e identidad de género de las Comisiones Africanas sobre los Derechos Humanos y de los Pueblos y a los asesinatos masivos de Orlando.

Ghana dijo:

Sr. presidente, en 2011 Ghana votó en contra de la resolución a la que se hizo referencia en el párrafo del preámbulo. Pero ha habido una evolución en la forma de pensar, en parte, debido a la situación de Orlando, pero también por la resolución de la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos que acabo de mencionar.

No obstante, los tres países contrapesaron este marco de trabajo de los derechos humanos universales con la así denominada falta de consenso sobre la noción de orientación sexual e identidad de género.

Como lo explicó Botsuana:

Debe observarse, sin embargo, que a nivel internacional y dentro del derecho internacional no existen ni una definición ni una aceptación acordadas sobre el uso de la terminología sobre orientación sexual e identidad de género como se discute en la actual resolución. Es, de hecho, un concepto que está aún en desarrollo, incluso a nivel internacional. La razón de nuestra abstención en esta etapa toma en cuenta la importancia fundamental de respetar los debates internos pertinentes a asuntos asociados con sensibilidades históricas, culturales, sociales y religiosas.

Namibia observó que:

El hecho de que no haya un instrumento internacional vinculante que nos guíe en el campo de la legislación internacional de derechos humanos y que nos proporcione una definición acordada de orientación sexual e identidad de género plantea una laguna legal para nosotros. Esa misma laguna existe con respecto de un instrumento que establezca derechos basados en la orientación sexual y la identidad de género. En la ausencia de una legislación internacional de derechos humanos que guíe nuestro trabajo dentro del Consejo, ¿qué instrumento guiará al/a la Experto/a Independiente al momento de evaluar a nuestros Estados? Nos preocupa que mediante esta resolución se busque el establecimiento de un mandato de un(a) Experto/a Independiente, ya que se le permitirá a este mandato interferir en cuestiones sensibles a nivel nacional.

Ghana secundó las preocupaciones en torno a la sensibilidad cultural:

Pero, Sr. presidente, este es un asunto muy sensible en Ghana desde el punto de vista cultural. Las actitudes se han endurecido a causa del comportamiento de ciertos grupos dentro de la comunidad homosexual. El caso de la República de Ghana versus el Dr. Sulley Ali-Gabass, quien era un médico practicante de uno de los hospitales principales y que amarró a un jovencito menor de 16 años, y a la fuerza practicó sexo anal con él en un automóvil. La víctima, Basheer Mohammed, posteriormente contrajo el VIH. Fue convencido con regalos tales como un Samsung Galaxy y la cantidad de 20 cedis, que era equivalente tal vez a menos de un dólar en Ghana. Este hombre explotó la pobreza de la víctima. Él negó su responsabilidad pero un periodista de investigación que asistió encubierto a una entrevista con él, grabó su confesión. Así que fue arrestado, procesado y sentenciado a varios años de cárcel. Esto, de hecho, endurece las actitudes hacia cuestiones como el matrimonio entre personas del mismo sexo o la comercialización de la homosexualidad.

Como lo describieron los tres países, el conflicto entre estas dos posturas fue lo que provocó su abstención. Lo sobresaliente de las declaraciones de los tres países es que si bien todos ellos eligieron referirse al marco de trabajo constitucional, ni Ghana, ni Botsuana, ni Namibia, eligieron referirse a sus leyes penales en virtud de las cuales los actos sexuales entre personas del mismo sexo son ilegales en los tres países.[8] Esta es la postura correcta ya que, claramente, debería ser la Constitución – y no los estatutos penales – la que debería determinar la política internacional del Estado. Desde el ángulo que se vea, este voto fue un voto valiente tanto por marcar las posturas de sus países en contra de la discriminación y la violencia por OSIG como por romper con la postura del grupo africano e introducir una postura más reafirmadora de los derechos.

[8] Carroll, Aengus (2016), State Sponsored Homophobia, ILGA, pág. 36.